S despertó confusa. Estaba sola de nuevo.
Por la ondulación de su pelo supo que se encontraba en una variedad compacta sin delimitación, simplemente conexa, conjunto de todos los cuaterniones unidad, homeomórfica con la compactación en un punto R al cubo, en definitiva: en un grupo de Lie paralelizable y no abeliano.
Caminó por una senda circular que se encogía progresivamente, y se encontró con un cuaternión de aspecto hostil (posiblemente desconfiara de ella porque parecía ser abeliana). S, que había hecho un curso online de danzas y gestos rituales de ayer y hoy, comenzó a mover brazos y piernas y sacudir sus caderas en señal de amistad y respeto al grupo de Lie, pero no pudo completar el ritual de concordia porque no sabía mover las orejas. Al percatarse de esto el cuaternión emitió un sonido hueco...
Todo ocurrió deprisa. S no tuvo tiempo de reaccionar. Fue conducida por Lie y sus cuaterniones por una escalera de caracol hasta un polícoro, donde la encerraron en una celda.
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