10 de febrero de 2010

Absurdo


Como nosotros.



El plan estaba claro.



Frimi atravesaría la pared hasta llegar al hombre grande que dormía detrás de la puerta, cogería la cosa metálica que colgaba de su cinturón y la metería por el agujero de la puerta. Luego giraría la cosa metálica y J sería libre.

- ¿Todo claro, pequeño?
- ¡Sí, señor! - contestó Frimi con mucha energía y una sonrisilla en la cara.
- ¡Pues adelante, soldado! - ordenó J, también sonriendo. Le había cogido cariño a ese pequeñajo.
- Me gustaría añadir algo antes de partir, señor.
- Hágalo soldado. ¿Qué ocurre?
- Me cae usted muy bien.

Y diciendo esto, Frimi abrazó el tobillo derecho de J cerrando los ojillos y esgrimiendo una enorme sonrisa. J lo cogió en brazos, le miró a los ojos y lo abrazó. A pesar de sus esfuerzos, Alicia y Socorro se asomaron a ver qué ocurría.

- Vamos soldado. ¡La misión no va a realizarse sola! - dijo J con dificultad, secándose los ojos.

El pequeño sonrió, saludó llevádose la mano a la frente y salió corriendo hacia la pared, desapareciendo enseguida.

Pasó tiempo. Uno, diez, mil dits, y Frimi no daba señales de vida.

- ¿Frimi?

Nada.

J comenzó a preocuparse. ¿Y si le había pasado algo al pequeño? Pero, ¿qué podía pasarle? Al fin y al cabo, podía atravesar las paredes y el suelo.

Los dits pasaban. Algunos rápidos como estrellas fugaces. Otros lentos como soles.

.oO Como nosotros - pensó J.

Y en su mente apareció una imagen devastadora.

- ¡No!

Un sonido metálico se oyó al otro lado de la puerta. La llave estaba siendo introducida. Pasos y voces rompieron el silencio que había existido hasta ese momento. El cerrojo se movió, dejando la puerta a merced de los elementos. Un fuerte golpe impulsó la puerta con fuerza. Un resplandor verde lo invadió todo, menos el corazón de J.

Se acercó corriendo, pero todo había acabado. El guardia yacía en el suelo, inconsciente, con la maza en la mano. J vio lo que ya había visto. Un destello verde en el suelo. Permaneció mirándolo, sin hacer nada, durante uno, diez, mil dits. Algunos lentos como soles. Otros rápidos, como estrellas fugaces.

- Como nosotros.


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