2 de febrero de 2010

Frimi



Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan a un niño de cinco años!

Groucho Marx



Oscuridad. Dolor de cabeza. J estaba confuso, mareado, tirado en un frío suelo de piedra en lo que parecía ser una especie de celda. Entre los pequeños barrotes de un alto ventanuco se colaban dos rayos de sol que, golpeando sus párpados, le hicieron despertar.

.oO Tranquilo. Piensa. ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?

La puerta, de madera sucia y de apariencia contundente, no dejaba resquicios que permitiesen ver el exterior.

- La cuestión es que no recuerdo nada desde... no lo sé.
- Vaya, eso debe ser una sensación extraña.

Un pequeño ser con voz de niño, sentado en uno de los salientes de la irregular pared, movía sus piernecitas, que colgaban con cierta gracia.

- Lo es. ¿Quién eres?
- Frimi. ¿Y tú? Llevas todo el día durmiendo, y el día anterior a hoy también. ¡Debías estar muy cansado!

El diminuto ser llevaba puesto un sombrero verde con una pequeña pluma blanca.

- Jajaja. No creo que haya sido por cansancio. Creo que alguien me golpeó en la cabeza.
- ¡Oh, vaya! ¿Por qué iba a querer alguien hacer eso?
- Me hago la misma pregunta. Dime pequeño, ¿dónde estoy?

El hombrecillo se puso en pie y, con aire orgulloso y los brazos en jarra, contestó:

- ¡No soy pequeño! ¡Nací hace más de 7 estaciones! Papá dice que soy todo un hombretón.
- Lo eres, sin duda :) Está bien, compañero. ¿Dónde estamos?
- En mi casa.
- Vaya... :) ¿Y dónde vives? Quiero decir, ¿qué es tu casa? ¿Qué es esto?
- Que pregunta tan extraña. Esto es mi casa. Vivo aquí desde que nací, igual que mi paaaadre -aquí Frimi empezó a contar con los dedos-, y que el padre de mi paaaaadre, y que el padre del padre de mi paaaaadre, y que el padre del padre del...
- Vale, vale... Lo he cogido.
- ¿El qué? - dijo Frimi sosteniendo con su manita derecha el cuarto dedo de su mano izquierda y con cara de asombro.
- Nada. Lo que quiero decir es... ¿alguna vez has salido de tu casa? ¿Sabes lo que hay fuera?
- Mamá no me deja salir. Dice que aún soy pequeño para eso, y que es peligroso - dijo con voz triste -. ¡Pero cuando cumpla 15 estaciones saldré a cazar con papá y los demás mayores! Llevaremos lanzas, y espadas, y cosas con pinchos, y redes, y...
- Ya, comprendo. Frimi, ¿quieres que juguemos a algo?
- ¡Sí, sí! ¿Podemos jugar al Frinki-Fronki? Yo seré Frinki...

Frimi comenzó a saltar dando vueltas en el aire y emitiendo un extraño sonido que, transcrito al lenguaje común fonéticamente, resulta algo parecido a "fffffrrrrrrRRRRRrrrrrrffffff-g".

- ¿Por qué no jugamos a volar?
- Suena divertido. ¿Cómo se juega?
- Pues yo te cojo a ti, te lanzo hacia arriba, y te recojo cuando caigas. Así notarás lo que se siente al volar.
- ¡Qué guay! ¡Que guay! ¡Vamos! - gritó Frimi extendiendo sus bracitos.

J agarró al pequeño y comenzó la cuenta atrás con voz de reportero:

- Chan chan chan chán, cha cha cha cháaaaan. Con siete estaciones recien cumplidas, ¡Frimi será el primer... hombrecillo en volar sin alas! ¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡VUELA!

J lanzó al pequeño hacia arriba a una altura media.

- ¡Yuhuuuuuu! ¡Yuhuuuu!
- ¡Y ahora más fuerte! ¿Preparado?
- Síiiiiiiiiiiiiii.

Esta vez, J lanzó al pequeño hasta la altura del ventanuco un par de veces.

- ¡Yuhuuuuuu! ¡Yuhuuuuuuuu! ¡Qué guay! ¡Tienes que probarlo! ¡Déjame lanzarte!
- Jajaja. No te preocupes, pequeño. Pero dime, ¿qué has visto por la ventana?

De un salto, Frimi se posó en el suelo y agarró a J por un pie.

- Ahora te lanzo y lo ves.
- Pero pequeño, te vas a hacer daa... ¡¡¡aaaAAAAAAAAAAHHHHHH!!!!

Frimi lanzó a J con demasiada fuerza y éste chocó con el techo.

- ¡Auuuuu!
- ¡Uy! Perdona... Como eres tan grande pensé que pesarías más...
- ¿¡Cómo has hecho eso!?
- Pues así.
- ¡AaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAaaaaaaaahhhh!

Esta vez, J se fijó en el exterior a través del ventanuco.

- ¡Uau!
- ¡A que mola! ¡A que mola! ¿Quieres otra vez? ¡Nunca había jugado a volar! ¡Se lo voy a enseñar a todos mis amigos! A Muuuuurfri - dijo Frimi empezando a contar con los dedos otra vez -, a Toooomfri, a Friiiiimu, a Raaaaamfi, a Fiiiiipro, a...
- A todos, sí. Estooo... Frimi, ¿se te ocurre alguna forma de ayudarme a salir de aquí?
- No entiendo la pregunta.
- Verás... Me gustaría no estar aquí dentro. Querría estar allí fuera.
- ¿No te gusta jugar conmigo? - dijo Frimi con ojitos de cordero.
- ¡Claro que me gusta! ¡Me encanta! No es por ti. Es que tengo que ver a alguien, y si permanezco aquí no podré hacerlo.
- Aaaaaaaaaaahhh. ¿Y por qué no sales, entonces?
- Porque no sé cómo hacerlo. ¿Conoces alguna salida?
- ¿Qué es "salida"?
- Un sitio por el que pueda pasar desde aquí dentro hasta allí fuera.
- No entiendo... Si quieres ir allí fuera, ¿por qué no vas y ya está?

J se acercó a una de las paredes y la golpeó con la mano dos veces.

- ¡Todavía no puedo atravesar paredes! :)
- ¿En serio? - preguntó Frimi con cara de pena -. Pobrecito. ¿Te rompiste el fris de pequeño? A mi abuelo le pasó y murió pronto. Debe ser horrible morir encerrado.
- ¿Eins? ¿Qué es el "fris"?
- Jajaja. Haces preguntas muy raras :) El fris es esto.

Frimi se bajó los pantalones y señaló con su dedito al lugar donde debería estar su trasero. ¡Pero su trasero no estaba! En su lugar, una especie de diminuta piedra preciosa emitía un intenso resplandor verde.

- Vaya, eso sí que no me lo esperaba. ¿Y para qué sirve el "fris"?
- Pues que yo sepa, para hacer pis y no quedarse encerrado, aunque intuyo que los mayores lo usan para otras cosas - dijo Frimi con una sonrisita picarona.
- Entiendo :) ¿Me estás diciendo que puedes atravesar paredes?
- Qué tonto eres :) ¡Claro que puedo!

Frimi saltó hacia la pared opuesta al ventanuco y desapareció.

- Interesante... ¡Frimi, vuelve por favor!
- ¡Estoy aquí! - gritó Frimi desde detrás, riendo a carcajadas.
- Jajajaja. Eres un campeón, pequeño. Creo que estás preparado.
- ¿Preparado para qué?
- Para una misión secreta - susurró J.

Los ojos de Frimi se abrieron hasta ser grandes como platos.

- ¿UNA MISÓN SECRETA? ¡CLARO QUE ESTOY LISTO! ¡SOY TU HOMBRE!
- Ssssshhhhh. No grites, pequeño. Esto es ultra secreto.
- Sssssssssshhhhhh. Tienes razón - susurró Frimi -. ¿Cuál es mi misión?
- Verás...




0 comentarios:

Publicar un comentario