26 de julio de 2011

El gato verde



J despertó de nuevo en la cama de paja. Miró a su alrededor buscando al sabio personaje que lo había acogido pero no encontró sino un gato de color verdoso que le miraba con gesto extraño. Recorrió la estancia mientras el gato le seguía con la mirada. J encontró una armónica encima de una mesita diminuta. La armónica parecía hecha de cristal o algún material similar. El muchacho, que era muy aficionado a la música, no pudo resistirse e improvisó unas cuantas notas en el curioso instrumento. Pero no fue música lo que produjo, sino una dulce voz. Cada nota que tocaba al soplar producía una sílaba. De esta manera, soplando la armónica, pudo escuchar: "4H, vuelve rápido a tu causa".

J no sabía qué pensar. Siguió tocando la armónica pero siempre escuchaba la misma frase, con distinta entonación, pero siempre las mismas palabras, tocase la nota que tocase. Volvió a observar lo que le rodeaba con gran confusión, guardándose la armónica en el bolsillo. El gato verdoso ya no estaba allí, aunque la puerta seguía cerrada y no había ninguna ventana. Las paredes de la pequeña estancia eran de madera, al igual que el techo. El suelo estaba formado por baldosas de color amarillo y forma irregular. En una pared había un gran cuadro de un barco pirata hundiéndose. J recordó los tableros que se usan para jugar a hundir los barcos, cuadrículas clasificadas con letras y números. Probó a numerar las baldosas de ese modo. Eligió que las letras estuviesen en la pared de la puerta y en la pared de la izquierda los números. Contó la baldosa 4H y la observó y manipuló con detenimiento, no encontrando nada extraño en ella. Probó entonces a contar los números en la pared de la puerta, y las letras en la pared de la izquierda. Buscó la casilla 4H. Nada más tocarla comprobó que estaba suelta. La levantó y encontró un papel debajo. Era un dibujo de la cabaña con forma de bota y la pequeña cascada que había al lado. Con tinta negra había señalada una flecha hacia la cascada.

J salió de la cabaña y se dirigió a la cascada. Se zambulló en el agua para comprobar lo que había tras la caída del agua. Cuando atravesó la cascada vió que estaba en en comienzo de una gruta de piedras enormes. Allí estaba el gato verdoso que, mirándole muy fijamente, le dijo:

- S está en apuros.


http://www.youtube.com/watch?v=dKWT5wW4gdY

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